PROLOGO El timbre de la puerta sonó y Miki corrió a abrir, sabia que se le quemaría la comida, pero le daba igual (nunca había sido una gran cocinera de todas formas J ). Ese era un día especial y nada ni nadie se lo iba a estropear, así que salió corriendo de la cocina y atravesó la pequeña sala de estar para abrir la puerta, y allí se encontró con dos caras muy familiares. - Hola Miki - dijo Guinta con una gran sonrisa - ¡feliz aniversario!. - Sentimos el retraso, pero este tonto no encontraba ninguna corbata limpia- se disculpo Arimi. - No importa...pasar y pones cómodos. El timbre de la puerta volvió a sonar y Miki se volvió para abrir, esta vez eran Meiko y Nachan, que entraron con una gran sonrisa traviesa que rebelaba lo enamorados que estaban. Miki por fin se sentía feliz, todos sus amigos estaban allí, era su aniversario, Yuu llegaría de un momento a otro...Todo estaba saliendo perfecto. - ¿Te pasa algo Miki?, te has quedado con una cara... - Oh, no es nada Meiko, solo pensaba lo feliz que me siento hoy - replico con cara de niña buena. Va a ser un gran día, espero que nos lo pasemos bien. - ¿Dónde esta Yuu?, creía que estaría esperándonos para comer - dijo Guinta con recelo – nunca va a aprender ese mal bicho...ah! – grito mientras Arimi le daba un codazo. - No importa Arimi...Yuu esta muy liado con un proyecto sobre un centro comercial con el padre de Miwa, supongo que llegara de un momento a otro, y mientras le esperamos...¿Meiko, porque no nos cuentas eso tan importante que tenias que decirnos. Meiko y Nachan se echaron una mirada de complicidad, y se guiñaron un ojo. - Será mejor que esperemos a que venga Yuu – respondieron al unísono - queremos deciroslo a todos a la vez. - Voy a apagar la comida, ahora vuelvo- dijo Miki corriendo a la cocina. Se descalzaron y pasaron al Salón que todos conocían tan bien, pues era la casa en la que los padres de Yuu y Miki habían vivido antes de mudarse a su nueva casa, en Hirosima, y se la habían dejado a estos después de casarse, a lo que ellos accedieron encantados, pues era la casa en la que se habían conocido y no se podrían separar de ella...les traía muchos recuerdos. - Parece que ya lo ha superado – comento Nachan a la oreja de Meiko – menos mal... - No es la única, esto nos ha traumatizado a todos, pero ya han pasado 3 meses y ninguno nos acordábamos hasta que tu lo has mencionado. - Lo siento – dijo con una mirada de culpabilidad – no quería hacértelo recordar... - No importa –respondió Meiko con una sonrisa – ya esta olvidado tonto. Se cogieron de la mano y fueron pasando al salón mientras Guinta, que había oído la conversación, empezaba a recordar todo lo sucedido; era como si de repente volviera a oír el teléfono sonar y oír la voz temblorosa de Miki por la otra línea diciéndole que Kei-Kun se había suicidado. Había sucedido en Roma, Kei acababa de terminar un concierto, la prensa se apelotonaba para sacarle fotos y preguntarle si era verdad su romance con la conocida actriz Suzu, pero el lo desmentía siempre con una mirada triste, y se ponía a ojear a su alrededor para ver si veía a Miki corriendo hacia a el y le decía que le quería, y que había abandonado a Yuu porque ni podía parar de pensar en el. Pero eso era algo que nunca pasaría, y Kei lo sabia, por lo que había tenido una fuerte depresión hacia unos 6 meses, justo después de la boda de Miki y Yuu. Le habría gustado asistir pero sabia que no podría contenerse, y que saltaría hacia Miki y la abrazaría jurándole amor eterno, sabia que Yuu le detendría diciéndole que se fuera de allí y que pasaría una enorme vergüenza, así que se excuso diciendo que tenia que ensayar y que le era imposible ir. En realidad, en el mismo momento de la boda, Kei-Kun le estaba contando al Dr. Shinji lo mucho que pensaba en ella, mientras el doctor le decía que eso no era amor, era obsesión. Cuando terminó el concierto de Roma, Kei se dirigió a los lavabos y se lavo la cara, estaba llorando, como tantos días desde la boda de sus pesadillas, la boda que le había roto el corazón y que había estado a punto de dejarle apartado de la música. Pero se lo penso mejor y decidió continuar por consejo de su psiquiatra, tenia que estar entretenido en algo y no pensar mas en esa chica. Pero no podía olvidarla, salió del hotel y se encamino al puente, ese puente que había visto yendo hacia el hotel, y que el bautizó como "el final de sus problemas", se metió en su coche alquilado y llamo a su agente con su recién adquirido móvil. - Dan, soy Kei, me estoy dirigiendo hacia el puente de la calle Venecia. - ¡Kei!, espléndido concierto, has estado perfecto, pero la próxima vez no te muestres tan frío con la prensa, esta publicidad te esta haciendo de oro, di que estas liado con Suzu, y te harán todavía mas caso. - Primero, no estoy liado con Suzu, nuca lo he estado, y nunca lo estaré. Y segundo...gracias por todo, has sido un gran agente y un buen amigo... -Pero de que hablas Kei?, no habrás estado tomando algo. -Dan, esta noche se terminan mis problemas, en el puente de la calle Venecia todo se acaba... CLICK Y dicho esto colgó, Dan se apresuro a dirigirse hacia allí dejando plantada a la alta sociedad italiana. Cuando llegó, Kei-Kun estaba subido a la barandilla del puente con los brazos extendidos y una sonrisa de satisfacción que hacia mucho que nadie le había visto poner. -¡Kei!- gritó Dan – baja de hay ahora mismo, pase lo que pase todo tiene solución, ¡me oyes! -Dan –respondió con voz pausada y tranquila- los grandes males de este mundo han sido por amor, y yo no voy a ser una excepción. Se arrojo de cabeza a las turbulentas aguas, mientras Dan corría hacia el como nunca había corrido, pero llego tarde. El cuerpo de Kei no había sido encontrado todavía, pero debido al enorme éxito que tenia, y a los numerosos amigos que tenia, no se había cesado de buscar aun después de que los expertos dijeran que si lo encontraban, lo que quedaría de el estaría descompuesto y seria irreconocible. Cuando Dan fue a recoger sus cosas encontró una nota, no era un testamento ni una nota de suicidio, solo decía: Miki, tu, y nadie mas. Mientas todos se iban sentando en el salón recientemente decorado por Miki, que ahora era diseñadora de interiores, el timbre volvió a sonar, y Guinta se levanto a abrir. -Hola Guinta –dijo una voz burlona- ¿sigues tan torpe como siempre?. -Por lo menos soy puntual- respondió riendo. Los dos se abrazaron riendo y pasaron al salón donde Yuu saludo a todos sus viejos amigos y saludaba a Miki, que ya había terminado de hacer la comida. -Podéis sentaos chicos, ¿Meiko, Arimi, podéis ayudarme a traer la comida de la cocina? En 5 minutos todos estaban riendo y recordando viejos tiempos, lo difícil que había sido conseguir juntarse todos después de tanto tiempo, y que tenían que reunirse mas a menudo. -Por cierto Meiko, nos dirás ahora eso tan importante que nos ibas a contar. -Si, no nos mantengas tan intrigados. Meiko miro a Nachan sonriendo, y este asintió con la cabeza. Estoy embarazada- dijo Meiko con orgullo- ¡de gemelos!. A continuación todo fueron apretones de mano por parte de los chicos y gritos por parte de las chicas, felicitaciones, bromas y alguna lagrima de alegría por parte de Miki, tan sentimental y llorona como siempre. La sucesión de risas fue truncada por el timbre, que volvió a sonar, esta vez Yuu fue a abrir, era un paquete para Miki, sin remite, con un solo mensaje en el: URGENTE. - Que extraño- dijo Miki abriendo el paquete- hay una cinta en el interior. Corrió a ponerla en la cadena de música, bajo la mirada expectante de todos, le dio al play y tras unos segundos de silencio una canción empezó a sonar, nadie la reconoció, pero Miki se había puesto pálida, era For You, la canción que Kei había compuesto para ella. Yuu, que también la había reconocido se levanto de la mesa, hecho una furia -¡Como me entre se quien es el autor de esta broma, me lo pagara muy caro!. La canción dejo de sonar y todos oyeron una voz que conocían muy bien, la voz de Kei. - Hola Miki, ¿me has echado de menos?. Miki solo vio la cara de sorpresa de todos, antes de desmayarse en los brazos de Yuu.