Alfonsina Storni.


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Índice
Nota bibliográfica
La inquietud del rosal
Lo inacabable
Vida
El cisne enfermo
Al oido
Golondrinas
La invitación amable
Te acuerdas
El sueño
¡Adiós!
La tristeza
Desolación
Mi fatalidad
Morir sobre los campos
La flor del mal
Fecundidad
Rebeldía
Amor
Por los miserables
Me desprecio
Así
Capricho
Tú y yo
En silencio
Dos palabras
Nocturno
Medianoche


NOTA BIBLIOGRÁFICA

Poetisa argentina, nacida en Suiza (1892), periodista, escritora y maestra, desde temprana edad unió actividades con una fecunda defensa del feminismo, tan limitado y mal comprendido por sus contemporáneos.

En la medida que su obra es conocida -fecunda recorre la prosa, crónicas y cuentos, poesía y piezas teatrales sus concepciones estéticas y morales le abren puertas generosas en los medios bonaerenses y latinoamericanos.

Colaboradora permanente de prestigiosos diarios y revistas entrega su expresión notable, sin descanso, pasando de un romanticismo intenso al simbolismo literario alcanzando líneas de valor universal.

El amor, siempre insatisfecho, encuentra páginas de belleza sublime. La soledad y el ansia de la muerte, frente a un mundo insensibilizado y atroz, se encadenan insensiblemente. El mar, su ciudad y sus moradores, dejando huella en metáforas que llaman la atención por la simbología que encierran, no exentas de una preocupación enorme Por la redención y vitalidad humanas...

De su obra destácanse "La Inquietud del Rosal", Dulce Daño", "Iirremediablamete", "Languidez", "Motivos de Ciudad", "Mascarilla y Trébol", "Momentos" (Hum2ildes, Amorosos, Pasionales) tos" (Amargos, Selváticos, Tempestuosos).

Una tarde de 1938, fatigada de la incomprensión, plena en soledades, sedienta de amor, con se introduce en Su Mar, buscando llevarse su inmensidad y su frío hacia el Más Allá ... Días de octubre, desde la ciudad del Mar del su mensaje póstumo, verdadero testamento a dormir".

Vestida de caracolas -siempre triste- contempla el éxito real que no encontrara en vida ...




Poemas

DE LA INQUIETUD DEL ROSAL

El rosal en su inquieto modo de florecer
va quemando la savia que alimenta su ser
¡Fijaos en las rosas que caen del rosal:
tantas son que la planta morirá de este mal!
El rosal no es adulto y su vida impaciente
Se consume al dar flores precipitadamente.


LO INACABABLE

No tienes tú la culpa si en tus manos
mi amor se deshojó como una rosa:
Vendrá la primavera y habrá flores.
El tronco seco dará nuevas hojas.
Las lágrimas vertidas se harán perlas
de un collar nuevo; romperá la sombra
un sol precioso que dará a las venas
la savia fresca, loca y bullidora,

Tú seguirás tu ruta; yo la mía
y ambos, abiertos, como mariposas
perderemos el polen de las alas
y hallaremos más polen en la flora.

Las palabras se secan como ríos
y los besos se secan como rosas,
pero por cada muerte siete vidas
buscan los labios demandando aurora.

Mas... ¿lo que fue? ¡jamás se recupera!
¡Y toda primavera que se esboza
es un cadáver más que adquiere vida
y es un capullo más que se deshoja!


VIDA

Mis nervios están locos, en las venas
la sangre hierve, líquido de fuego
salta de mis labios donde finge luego
la alegría de todas las verbenas.

Tengo deseos de reír; las penas,
que de domar a voluntad no alego,
hoy conmigo no juegan y yo juego
con la tristeza azul de que están llenas.

El mundo late; toda su armonía
la siento tan vibrante que hago mía
cuanto escancio en su trova de hechicera.

i Es que abrí la ventana hace un momento
y en las alas finísimas del viento
me ha traído su sol la primavera.


EL CISNE ENFERMO

Hay un cisne que muere cercado en un palacio.
Un cisne misterioso de ropaje de seda
que en vez de deslizarse en la corriente leda
se estanca fatigado de mirar el espacio.

El cisne es un enfermo que adora al dios de oro;
el sol, padre de razas, fecunda su agonía,
por eso su tristeza es una sinfonía
de flores que se entreabren en las sombras del lloro .

Tiene el pecho cruzado por un loco puñal,
gota a gota su sangre se diluye en el lago
y las aguas azules se encantarán bajo el mago
poder de los rubíes que destila su mal.

El alma de este cisne es una sensitiva...
no levantéis la voz al lado del estanque
si no queréis que el cisne con el pico se arranque
el puñal que sostiene su existencia furtiva.

Cuentan viejas leyendas que está enfermo de amor.
Que el corazón enorme se le ha centuplicado
y que tiene en la entraña como El Crucificado
un dolor que cobija todo humano dolor.

Y cuentan las leyendas que es un cisne-poeta...
Que la magia del ritmo le ha ungido la garganta
y canta porque si, como el arroyo canta
la rima cristalina de su corriente inquieta.

Yo he soñado una noche que el viejo palacio
era el cisne cansado de mirar el espacio.



AL OIDO

Si quieres besarme... besa
-Yo comparto tus antojos-,
Más no hagas mi boca presa,
bésame quedo en los ojos.

No me hables de los hechizos
de tus besos en el cuello...
Están celosos mis rizos
acaríciame el cabello.

Para tu mismo oportuno,
si tus ojos son palabras,
me darán, uno por uno,
los pensamientos que labras.

Pon tu mano entre las mías,
temblarán como un canario
y oiremos las sinfonías
de algún amor milenario.

Esta es una noche muerta bajo
la techumbre astral.
Está callada la huerta
como en un sueño letal.

Tiene un matiz de alabastro
y un misterio de pagoda.

¡ Mira la luz de aquel astro!
¡La tengo en el alma toda!

Silencio... silencio . . . ¡Calla!

Hasta el agua corre apenas,
bajo su verde pantalla
se aquieta cabe la arena..

¡Oh! ¡qué perfume tan fino!
¡No beses mis labios rojos!
En la noche de platino
bésame quedo en los ojos...


GOLONDRINAS

Las dulces mensajeras de la tristeza son. . .
son avecillas negras, negras como la noche,
¡negras como el dolor!

¡Las dulces golondrinas que en invierno se van
y que dejan el nido abandonado, sólo
para cruzar el mar!

Cada vez que las veo siento un frío sutil ...
¡Oh! ¡Negras avecillas, inquietas avecillas
amantes de abril!

¡Oh! ¡Pobres golondrinas que se van a buscar
como los emigrantes, a las tierras extrañas,
la migaja de pan!

¡Golondrinas, llegaos! ¡Golondrinas, venid!
¡Venid primaverales, con las alas de luto llegaos hasta mí!

Sostenedme en las alas ... Sostenedme v cruzad
de un vuelo tan sólo, eterno y más eterno
la inmensidad del mar...

¿Sabéis cómo se viaja hasta el país del sol? ...
¿Sabéis dónde se encuentra la eterna primavera,
la fuente del amor? ...

Llevadme, golondrinas! i Llevadme!
¡No temáis! soy una bohemia, una pobre bohemia.
¡Llevadme donde vais!

,- No sabéis, golondrinas errantes.. no sabéis,
que tengo el alma enferma porque no puedo irme
volando yo también!

Golondrinas, llegaos! i Golondrinas, venid!
¡Venid primaverales! ¡ Con las alas de luto
llegaos hasta mí!

¡Venid! ¡ Llevadme pronto a correr el albur!
... Oué lástima, pequeñas, que no tengáis las alas
tejidas en azul!


LA INVITACIÓN AMABLE

Acércate, poeta; mi alma es sobria,
de amor no entiende -del amor terreno-,
su amor es más altivo v es más bueno.

No pedirá los besos de tus labios.
No beberá en tu vaso de cristal,
el vaso es frágil y ama lo inmortal.

Acércate, poeta, sin recelos...
ofréndame la gracia de tus manos,
no habrá en mi antojo pensamientos vanos.

¿Quieres ir a los bosques con un libro,
un libro suave de belleza lleno? ...
Leer podremos algúnn trozo ameno.

Pondré en la voz la religión de tu alma,
religión de piedad y de armonía
que hermana en todo con la cuita mía.

Te pediré me cuentes tu amores
y alguna historia que por ser añeja
nos dé el perfume de tina rosa vieja.

Yo no te diré nada de mí misma
porque no tengo flores perfumadas
que pudieran así ser historiadas.

El cofre y una de mis sueños idos
no se ha de abrir, cesando su letargo,
para mostrarte el contenido amargo.

Todo lo haré buscando tu alegría
y seré para ti tan bondadosa
como el perfume de la viera rosa.

La invitación está ... sincera y noble,
¿Quieres ser mi poeta, buen amigo,
y sólo tu dolor partir conmigo...?


TE ACUERDAS
Mi boca con un ósculo travieso
buscó a tus golondrinas, traicioneras,
y sentí tus pestañas prisioneras
palpitando en las combas de mi beso.

Me libró la materia de su peso . . .
Pasó por mí un fulgor de primaveras
y el alma anestesiada de quimeras
conocí la fruición del embeleso.

Fue un momento de paz tan exquisito
que yo sorbí la luz del infinito
y me asaltó el deseo de llorar.

¿Te acuerdas que la tarde se moría
y mientras susurrabas: "!Mía! ¡ Mía!"
como un niño me puse a sollozar?...


EL SUEÑO

Yo vi dos soles rojos dominando el espacio ...
Perlaban en sus rayos las luces de topacio
Y tendí mis dos manos hambrientas de infinito
para estrujar en ellas un inefable mito.

Las dos pupilas rojas corno rosas del cielo
cegaron mis pupilas, soberbias en su anhelo,
de mirar cara a cara los toques de diamantes
que estaban en el éter como luces distantes.

Después, como un crijido de nudos que se quebran...

Tempestades soberbias que en los mares se enhebran;
prato de los dioses ... Un quejido de Dios ...
¡ Y bocas qUe se muerden en un supremo adiós!

Más tarde una sonata más dulce que la miel:
agonía de lirios en el jardín aquel.
Palacio de oro y oro donde habita una maga
que ha dormido cien años por maldición aciaga.

Y después manos blancas desparramando rosas
sobre el alma escondida y serena de las cosas ...
Y un silencio de muerte cansado y sepulcral
donde se prende el lotus venenoso del mal.

Y después la mañana que llega a los cristales
del cuarto miserable donde muerdo mis males ...
¡ Y después otro día que se esboza en el lloro
de mis días sin sol, de mis soles sin oro! ...


¡ADIOS!

Las cosas que mueren jamás resucitan,
las cosas que mueren no tornan jamás.
¡Se quiebran los vasos y el vidrio que queda
es polvo por siempre y por siempre será!

Cuando los capullos caen de la rama
dos veces seguidas no florecerán ...
¡Las flores tronchadas por el viento impío
se agotan por siempre, por siempre jamás!

¡Los días que fueron, los días perdidos,
los días inertes ya no volverán!
Qué tristes las horas que se desgranaron
bajo el aletazo de la soledad!

¡ Qué tristes las sombras, las sombras nefastas,
las sombras creadas por nuestra maldad!
Oh, la cosas idas, las cosas marchitas,
las cosas celestes que no vuelen más! ...

Corazón ... silencio! i Cúbrete de llagas! ...
- De llagas infectas- ¡ Cúbrete de mal!'. ..
¡Que todo el que llegue se muera al tocarte.
corazón maldito que inquietas mi afan!

¡Adiós para siempre mis dulzuras todas!
¡Adiós mi alegría llena de bondad!
¡Oh, las cosas muertas las cosas marchitas,
las cosas celestes que no vuelven más!...



LA TRISTEZA

Yo sé que algunos dicen que nació la tristeza
en las rosas de sangre que murieron de sed
porque habiendo tanta agua Madre Naturaleza
no se acercó a ella para darles de beber.

Yo sé que algunos dicen que ha nacido en la sala
de un hospital de niños, porque piensan que Dios
no pudo darse cuenta de como es fría y mala,
para un niño, la ley maldita del dolor.

Yo sé que algunos dicen que nació en esos seres
que ni creer pudieron ni pudieron amar...
Porque dudando huyeron a todos los placeres
de vivir y no osaron entregarse jamás.

Yo sé que algunos dicen que nació en la mirada
tan mansa y apacible del penitente buey
porque hay en su cabeza de bruto, esclavizada.
una torpe inconciencia de todo su poder.

Yo sé que algunos dicen que ha nacido en la bruma
tonalidad del día que nos deja y se va...
que la creó la noche con su mano de luna
blanco como una novia muerta sobre el altar.

Pues yo pensaría que nació la tristeza
después de aquel momento en que algo se logró.
Cuando el triunfo de haber gustado la proeza
no permite aún crear una nueva ilusión...




DESOLACIÓN

Oh! ¡ Qué caricia inmensa la que en mi pecho habita!
Cabría el mundo entero en la entraña que late.
y allí se adormiría en dulzura infinita
el grito de dolor que llega de combate.

Yo cuido esa mimosa que en mi pecho palpita.
La cuido y la defiendo del humano acicate,
y tengo por sus nervios de inquietud exquisita
tan enorme piedad que mis fuerzas abate.

i Jamás la entregaré! Mi pobre sensitiva
se agostará en el hielo de mi coraza altiva,
se morirá en mi pecho castigada de sed.

Y cuando su cadáver me traiga mucho frío
me iré serenamente del país del hastío
al país del misterio que nos tiende su red ...



MI FATALIDAD

No pretendo engañarme... Bien que me lo sé yo:
era mi predilecto y por eso se murió.

No sé si habré nacido contagiada del mal.
¡Van tres veces que planto y se me muere un rosal!

Así murió en mis manos todo lo preferido
y se fue de mi lado sin merecer olvido.

Cada vez que un capullo se cierra en mi jardín
suelo mover los labios atacada de esplín.

Para decirme: ¡Vámos! ¡Bien lo sabía yo! . . .
era mi predilecto y por eso se murió.



MORIR SOBRE LOS CAMPOS

Ya quiero que me dejen morir sobre los campos
tendido el cuerpo enfermo. Me traiga el sol sus lampos
y abriéndose las venas a su calor bendito
vengan a mí caricias de todo el infinito.

Que no escuche en la hora solemne de mi muerte
la palabra del hombre que oraciones me advierte. que me den al olvido los recuerdos humanos.

Que me dejen tendida, solita en la llanura,
y sólo el sol se vuelque portador de blancura
sobre mi cuerpo pobre, sobre mi cuerpo enfermo
como un pájaro helado que aún palpitara yermo.

Porque así moriré sabiendo que, el pecado
no es tal: que si en las flores del jardín he libado,
¡ eran mías sus flores y arranqué las corolas
como el mar ha el derecho de sacudir sus olas!

Porque así será buena: olvidaré ambisiones; Justísima, serena, perdonaré traiciones,
y borracha de sol en la hora postrera
tendré un beso en los labios lleno de primavera.

Moré en la verdad. ¡Sabré que mis errores,
mis bondades, mis sueños, sólo son los señores
que del castillo erguido en mi alma de atea
saliéronle a la vida recabando pelea!

Pero que no me tiendan sobre el lecho mezquino
para morir. No pongan el tono vespertino
en mi cuarto pequeño donde se oiga silente
el llanto de la madre que despide al muriente.

Porque acaso mi alma, libre hoy de cobardía,
se haga como mi cuerpo, pobre, sin energía,
y demande perdón por el dulce pecado
de haber libado miel en el huerto sagrado.

O acaso, sin derecho, ya que la vida aquesta
si me brindó su acíbar me dio toda su fiesta,
va me sienta rebelde y maldiga la hora
en que bebí dolor en la copa traidora...

¡ Oh! ¡No! Toda la paz para morir deseo;
mi sentimiento asceta que el pesar hizo ateo
quiere serenidad:.. ¡Morir sobre los campos tendida
y en mi cuerpo deshaga el sol sus lampos!



LA FLOR DEL MAL

Yo he pretendido odiar... lo he pretendido...
Imposible me fué. Triunfó una rosa
que hay en mi corazón; triunfó la hostia
de la bondad innata. Sobre el odio
arrojó su polen una mariposa
que mis jardines líricos colora...
Y el odio, ungido, fecundó una blanca
Ensoñación de paz que estaba pronta
para brotar del alma generosa.
Es mariposa que libó en mi sangre...
Mariposa de luz bohemia y loca
que lleva en sus alitas mucha aurora.
BIanca es la aurora y es el odio negro...
Y hasta que el sol, cansado, no se rompa
¡ha de triunfar su luz sobre la sombra!

Mariposa de luz... dulce bohemia
inquieta, y por inquiieta caprichosa,
a momento tus alas me abandonan...
Y me dejas entonces con la entraña,
sin sol, y alguna espina rencorosa
ocupa tu lugar. . . Y en esa hora
en que de mí te vas, algo de hielo
pretande dominarme, me traiciona.
Y florezco la absinthia venenosa.
Pero no triunfa. . . no florece sola,
después tú le das muerte, la deshojas
sobre su cadáver mi alma llora...
Es el hijo perverso. . . ¡ Pero es hijo!
Es la creación del mal. . . ¡ Pero es la propia!
¡Algo se queda de lo nuestro en ello! ¡Algo dejamos de su vida rota!



FECUNDIDAD>

¡Mujeres! La belleza es ua forma
y el óvulo una idea ...
¡Triunfe el óvulo!

Dentro de la mentira de la vida
existe una verdad
y hay que seguirla.

La verdad es que nada en la Natura
Debe perderse.

La tierra es moral porque procrea,
abre la entraña a la simiente y brota
dándonos trigo.

El vientre que se da sin reticencias
Pone un soplo de Dios en su pecado.

Son para él las rosas que abre el sol,
El vibrará como una cuerda loca
que el misterio estremece.

El vientre que se niegue será atado
al carro de la sed eternamente.

¡Mujeres! Sobre el grito delo bello
grite el impulsp fuerte de la raza.
¡cada vientre es un cofre!

¿Qué se guarda en las células que tiene?
¿Cuántos óvulos vicios han rodado
guardándose el misterio que encerraban?

¿Estaba en ellos quien hacía falta?
¡ Mujeres!... la belleza es una forma y el óvulo una idea.



REBELDÍA

Amo todas las auroras y odio todos los crepúsculos.
que no tienen fin!. . .
¡Qué hermosos los días
que no tienen noche!
i Qué hermosas las cosas que
nunca se hicieron! ...
los vasos trizados,
las líneas no rectas...
¡Lo que no se rige
por orden expreso!. . .
Ir como las barcas
que no tienen remos...
¡Ir como las aves
que no tienen nido!
¡Ser algún capullo que no se adivina!
¡Poder algún día
quebrar con la marcha
de las cosas hechas!...

¡Detener la tierra!

Dos y dos son cuatro...
¿ Y eso quién lo sabe?
Y...¿ si se me ocurre que uno no es uno?



ANSIEDADES

Un pulpo que sus bocas clava en mi carne,
deseos de gritar que el pueblo ahoga...
La impotencia, vencida fiera de lucha,
tal toda la expresión de mis ansiedades.
Tengo alas de energías Y fuertes.
¡Yo iría a la conquista de la tribuna
para verter en ella todo el acíbar
que se oxida, rebelde, dentro del alma!

No quiero que se muera en la miseria
los muchos viejecitos de mirar bueno
que de la tierra abrieron la madre entraña
o tendieron los rieles de alguna vía ...

¡Yo no quiero ver niños llenos de harapos!
¡Quiero hacer de sus risas blancos poemas! para poner en ellas sólo una lágrima!

Pero el pulpo se aferra; bebe mi sangre;
el pulpo que es la vida me ata cadenas.
¡El corazón se vierte gota por gota
y sollozan muy hondo mis ansiedades!



AMOR

I

Porque tenías el cabello,
el rostro enjuto, la cansada frente
llena de heridas hondas que me hablaban
de que los estragos que produce el tiempo;
porque tenías manos de trabajo,
callosas y deformes, manos trémulas,
como estremecimiento de algún ave
bajo el frío mortal de la agonía;
porque aquellas tus manos temblorosas
me parecieron de esasa que el arado
hunden en las entrañas de la tierra
para abrir paso a la simiente sana;
porque acaso tus hijos se murieron
y te dejaron solo, sin cariño,
con un grave pesar en tu alma buena
que de rebelde nunca supo nada;
porque acaso te ganas el sustento,
hoy, que tienes muy corvas las espaldas,
las manos temblorosas, la cabeza
llena de canas que te trajo el tiempo,
mi hombro sostuvo la cabeza tuya
doblada por el sueño con cansancio.
¡Y lo dejé dormir plácidamente
como un niño arrullado por la madre!...

II

Tenía el alma triste esa mañana;
aleteaban en ella suavemente
mariposas de luz, que Primavera
trajo a librar en los jardines míos.
Era así como el soplo de la vida
derramándose entero en mis entrañas,
y a la vez como el triunfo de la muerte
burlando el canto loco de la vida...
Como deseos de tenderme libre
sobre el mar inmensa, ¡tan inquieta
como esa sed de amor que se diluye
en las cosas sencibles de mi alma!
Como ansias de abrazar el cielo rojo
por el sol moribundo, y de sus luces
hacer una flor rara, con fragancia
de tierra humedecída por la lluvia.
Como deseos de envolver mi alma
en la belleza cósmica y hacerme
ella ¡Pero consciente de la vida
para gozar entera la belleza!
Y junto a Flora desatélas todas
mis mariposas tenues...ya rosadas,
azules, negras o bordadas de oro
sobre el fondo sutíl de la roja seda.
¡Què hermosa la mañana! Era acaso
un canto de la luz, y por sus rayos
que me trajeron la caricia suave,
yo sentía que el sol se tamizaba
en el florecimiento de mi vida
...¡Y corrieron las horas...!Tiempo inmóvil
que arrastras con las cosas mas amadas,
que nos haces filósofos, mendigos
de la felicidad;
le quitaste conciencia de tu vida
a esta mi fantasía, y era tarde
cuando entré nuevamente en el bullicio
de Buenos Aires ávido de oro;
y entonces fué que la cabeza blanca
del pobre viejo se apoyó en mi hombro
y lo dejé dormir plácidamente
como un niño arrullado por su madre...

III

Bien recuerdo la escena ...en el tranvía
los dos sentados en un mismo banco;
él junto a la ventana, yo muy quieta
mirándole dormir. ¡Cuánto más hondo
sentí el dolor! ¡Tan triste era el aspecto
de ese cansado viejo que dormía
quisá soñando en la casita pobre
donde hizo nido con la compañera
que la jornada lo dejó, sin ánimo
para seguir sus pasos, entre zarzas
y piedra arrojadas a la ruta
por su sino de bestias de trabajo!...
Así pensaba cuando la cabeza
cayó pesadamente hacia el costado
y su sien se apoyó sobre mi hombro...
¡Ah! ¡Si el poder me fuera conferido,
cesado habrían los rumores miles
que el tráfico alimenta, y en sus veces
los rumores dulcícimos del arpa,
como llantos de lirio, esparcieran
sus notas cabe el pobre adormecido
en quien hablaban tantas cosas idas!
Y en ese anhelo lo dejé que durmiera,
despreciando de la burla que enredaba
sus ramas tan volúbles
en la figura tosca del anciano.
¡Qué pueden entender de caridades
sutíles, infinitas, los que arrojan
el mendrugo de pan como un desprecio,
los que dinero alcanzan,
los que al amor no lo sintieron nunca
como la vida misma, derramado
en el sol que da la luz, en la armonía
de las cosas eternas...en el hombre
que pasa velozmente
como una sombra loca proyectada
sobre un jardín de zarzas y de rosas!...



POR LOS MISERABLES

¡No! No quiero pasar por aquellos umbrales
donde está una mujer temblorosa y un niño
helado con las ropas puestas en desaliño
sobre el cuerpo enfermito delata sus males.

¡Oh! Yo siento que el alma se me parte como una
flor que agosta el otoño y quisiera tener
unos brazos enorme do pudiera caber
la cabecita de oro... y la negra... y la bruna...

¡Cómo les besaría los cabellos maltrechos
y las pobres manitas heladas por el frío,
y cómoles haría sobre el regazo mío,
los brazos por almohada, el ,mejor de los lechos!

¡Oh! Si yo pudiera! - Quizá pudiera mañana -
buscaría esos niños débiles y enfermitos
los más feos de todos y los más pobrecitos
para hacerles la vida por lo menos humana.

¡Hay algunos tan pálidos! ¡Tan pálidos y quietos
que parecen un viejo que se apresta a morir!
Y llevan en los ojos el dolor de vivir...
¡El dolor inocente de sus cuerpos escuetos!

¡No! No quiero pasar por aquellos umbrales
donde está una mujer temblorosa y un niños
helado entre las ropas puestas con desaliño
sobre el cuerpo enfermito que delata sus males



ME DESPRECIO

Murieron en mi seno con las alas maltrechas
golondrinas muy mías que alguien asecinó...
Se fueron con la entraña traspasada de flechas
y un estilete rojo dentro del corazón

Su agonía fué lenta; miedosas como un niño
murieron una tarde en que no había sol,
y les besé las alas junto a mi corpiño
se quedaron heladas a fuerza de temblor

Al expirar lanzaron el horror de un quejido,
y en sus pupilas tristes reflejaron perdón
para la mano torpe que suspendió el latido
de sus pechos signados con puñales de amor.

Tiempo hace que a mi seno no llegab golondrinas
buscando un nido tibio donde poder morir:
alfuien les ha contado que se han vuelto mezquinas
mis fibras que hoy recubro con torres de marfil.

Pero suelen rozarme con las alas enfermas
y entonces bajo el hielo que reaniman en mí
siento que me desprecio por mis corolas yermas
ya que odio mis marfiles impregnados de huachís



ASÍ

Hice el libro así:
Gimiendo, llorando, soñando, ay de mí.

Mariposa triste, leona cruel,
dí luces y sombras todo en una vez. Cuandofuó leona nunca recordé
como pude un día mariposa ser.
Cuando mariposa jamás pensé
que pudiera un día zarpar o morder.

Encojida a un rato y a saltos después
sangraron mi vida y a sangre maté
sé que, ya paloma, pesado ciprés,
o mata florida, lloré y más lloré.
Ya probando sales, ya probando miel,
Los ojos lloraron amás no poder.
Da entonces lo mismo, que lo he visto bien.
Ser rosa o espina, se néctar o hiel.

Así voy a curvas con mi mala sed
podando jardínes de todo jaez.



CAPRICHO

Escrútame los ojos, sorpréndeme la boca,
sujeta entre tus manos esta cabeza loca;
Dame a beber, el malvado veneno
que te moja los labios a pesar de ser bueno.

Pero no me preguntes, no me preguntes nada
de que porqué lloré tanto la noche pasada;
las mujeres lloramos sin saber por que sí:
Es esto de los llantos pasaje baladí.
Bien se vé que tenemos adentro un mar oculto,
un mar poco torpe, ligeramente estulto.
Que se asoma a los ojos con bastante frecuenca
y hasta lo manejamos con una dçuctl ciencia.
No preguntes, amado, lo que debes sospechar:
En la noche pasada no estaba quieto el mar.
Nada más. Tempestades que las trae y las lleva
un viento que nos marca cada vez costa nueva.
Si, vanas mariposas sobre el jardín de enero,
nuestro interior es todo sin equilibrio y huero.
Luz de cristalería, fruto de carnaval
decorado en escamas de serpientes y del mal.
Así somos, ¿no es cierto? Ya lo dijo el poeta:
Movilidad absurda del inconsciente coqueta.
Deseamos y gustamos la miel de cada copa
y en el cerebro habemos un poquito de estopa.
Bien; no me preguntes. Torpeza de mujer.
Capricho, amado mío, capricho debe ser.
Oh, déjame que ría...¿No ves que tarde hermosa?
Espíntate las manos y córtame la rosa.



TÚ Y YO

Mi casa está llena de mirtos,
la tuya está llena de rosas;
¿Has visto a mis blancas ventanas
llegar a tus palomas?

Tu casa está llena de lirios,
la mía sonríe amapolas.
¿Has visto rondando en mis patios
ramas de tus frondas?

De mármoles blancos y negros
tu casa vetusta se adorna,
y mármoles blancos y negros
llevan a mi alcoba.

Si luces enciende tu casa
mi casa de luz se corona.
¿No sientes llegar de la mía
sonidos de loza?

De día, de tarde, de noche
te sigo por sendas y frondas.
¿No hueles que exhalan mis labios
profundos aromas?

De día, de tarde, de noche
te sigo por las sendas frondas.
¿No sientes que atrás de tus pasos
se quiebran las hojas?

¿No has visto regadas las plantas,
de frutas cargadas de moras,
Sin matas las sendas, las ramas
henchidas de pomas?

Cuidando tu casa en silencio
me encuentra despierta la aurora.
Cuidando en silencio tus plantas,
podando tus rosas.

Igual que a tus patios mis patios
que surcan iguales palomas,
Y nunca has mirado mi casa,
cortado mis rosas.

Igual que a tus lirios mis lirios
que iguales octubres enfloran...
Y nunca has mirado mi casa,
cortado mis rosas...



EN SILENCIO

Cerradas las puertas aguardo en silencio.
Entrará el primero que sepa llamarme,
cerradas las puertas...
¡Abre!

Aguardo dos manos que no maten pájaros.
Si llegan a la puerta se abrirá sin llave.
¿No eres tú quien pasa?
No pierdas la hora,
¡Abre!

Huye si las manos
tuviste algún día manchadas de sangre;
cansarás ganzúas y músculos firmes;
llavero, no sirve tu llave,
no insistas,
No abre...

¿Conoces la puerta? De rosas azules
la tejió Esperanza
- La esperanza es grave -
Si sabes que importa cegar sus pupilas,
Abre...

Este es el momento.
Yo te daré todo cuanto pudiera darte;
mi corazón tiene dos alas sin dueño;
mírame hacia adentro...
Abre...

Hallarás un tibio momento de sueño,
bellamente suave,
tan fino que acaso matarlo pudiera
la puerta que ahora, Dios mío,
se abre.

Oh, no des un paso, llavero suspende...
Es verdad que aguardo temblando me llames...
¡Llavero...llavero...no muevas la llave!



DOS PALABRAS

Esta noche al oído me has dicho dos palabras
Comunes. Dos palabras cansadas
de ser dichas. Palabras
que de viejas son nuevas.

Dos palabras tan dulces que la luna que andaba
filtrando entre sus ramas
se detuvo en mi boca. Tan dulces dos palabras
que una hormiga pasea por mi cuello y no intento
moverme para echarla.

Tus dulces dos palabras
- Que digo sin quererlo- (Oh que bella es la vida) -
Tan dulces y tan mansas
que aceites olorosos sobre el cuerpo derraman.

Tan dulces y tan bellas
que nerviosos mis dedos,
Se mueven hacia el cielo imitando tijeras.
Cortar estrellas.



NOCTURNO

Es muy dulce el silencio de esta hora;
hay algo en el jardín que tiembla y llora.

Oh, ven que entre tus manos haré almohada,
para apoyar mi testa desolada.

Te esperaré en nuestro banco
por gustarte vertiré de blanco.

No esperes, al llegar, que no me mueva
dela glorieta que nos finge cueva.

Me lo suele impedir el corazón
que a tus pasos se pone en desazón.

Mi corazón está tan castigado
que como un vaso morirá trizado.

Si algún día entre tus brazos se me aquieta, tú, que tienes instinto de poeta.

Ponme sobre las sienes muchas rosas
con tus manos delgadas y nerviosas.

Las sentiré caer como un suspiro
desde el silencio azul me retiro.

¿No sabes que la muerte es la dulzura
jamás gusatba en nuestra vida impura?

¡Oh, si fuera el allá silencio eterno
ni el sol de enero, ni quietud de invierno!

Estoy casnada de escuchar sonidos;
me molestan y me ofenden tantos ruidos.

En el cerebro me pesa como un cuervo
clavado dentro por destino acerbo.

Y tengo tal deseo de dormir...
Oh, que hermoso, que hermoso es no sentir.

¡Oh, dejarse llevar sin voluntad
por una estrella por la inmensidad!

No saber de uno mismo; ser el ave;
llenar las alas sin buscar la clave.

No esperes que se aquiete el corazón
mátalo tú en rapto de pasión.

Estanoche mi bien y no mañana.
¡Es tan dulce esta hora vespertina!

Aquí entre flores pálidas y mustias
que no se mueren también por mis angustias.

No tardes esta noche, amado mío...
el cielo se ha nublado; tengo frío...

No tardes esta noche que esty sola
y tiemblo...tiemblo...soy una corola.

Esto es amor, esto es amor: yo siento
en todo átomo vivo un pensamiento.

Y soy una y soy mil; todas ls vidas
pasan por mí; y me muerden las heridas.

Y no puedo ya más; en cada gota
de mi sangre hay un grito y una nota.

Y me doblo, medoblo bajo el peso
de un beso enorme, de un enorme beso.



MEDIANOCHE

Es medianoche; andamos a plena luna blanca
muy cercanos al río que muere en la barranca,
cuyas matas semejan, bajo el viento que barre,
acurrucadas brujas en nefasto aquelarre.

Pero solo hay un ruido que nos mueve a terrores:
mi corazón que salta, perdido de temblores;
mi corazón, que ahoga tu mirada -su hiedra-
y que de pronto queda quieto, como de piedra.

Y mientras el acaso vagamos por la orilla
esquivando los árboles que nos finjen sombrilla
para la luz nocturna de una rara pureza
me dices: - Niña mía, ¡tengo tanta tristeza!

Yo te apresto las manos con el fervor, desde el cielo
bajan los rayos tan tenues, que tu cara es un velo
de humana forma. Digo: - Si esta noche yo pudiera
te palparía el alma. Yo no sé cuál quimera.

Me advierte que tienes a flor de pieñ. El alma,
- repito a tus oídos-, dame a besar el alma.
Los ojos se te cierran sin querer. -Nilña mía,
mustias gravemente, quiebra tu fantasía;

No pidas lo imposible, cabecita liviana.
Mas allá ed los ojos hallarás carne vana.
Pero yo te escucho: prendida de tus manos
siento sacudimientos que adivino ultrahumanos.

¡Dios! digo con un grito que me asusta a mí misma:
En tus ojos que se abren mi pupila se abisma
y te pones tan blanco que pareces de cera.
El alma, el alma, el alma...¡Dámela, así muriera!

Te aguzas de imporviso como si un milagro
te sacudiera el cuerpo mezquinamente margo,
como si te tornaras en materia impalpable;
una materia nueva, sagrada, invulnerable.

¡Oh, el milagro del alma! Por tus ojos se asoma:
¿Negra como los cuervos? ¿Blanca como la paloma?
¿Roja como la dalia? ¿Como el mar azulada? No lo sé... ya la veo, la veo y no sé nada.

Me quedo quieta, inmóvil, tiempo que ya no mido...
Tengo dentro del pecho un gran carmen florido
cuyas raíces sorben, nutridas las venas,
y la sangre roja como licuación de verbenas.

No soy yo... No eres tú... ya no veo tu boca,
ya no veo tus ojos...mi vida se equivoca,
mi vida siente una potencia que la arranca...
Y en tanto va la luna cadavérica y blanca.